Diferencias entre Créditos Rápidos y Préstamos Personales

Préstamos Rápidos

Préstamos Rápidos

Hasta no hace mucho, cuando alguien necesitaba un préstamo personal debía acudir a una entidad bancaria y empezar un largo trámite para solicitar financiación. En la actualidad, han surgido muchas otras opciones para obtener liquidez, entre ellas destacan los créditos rápidos que pueden obtenerse en empresas financieras de forma rápida y fácil. Pero antes de plantearse la solicitud de un préstamos rápidos, conviene ver cuáles son las diferencias con los préstamos tradicionales y ser conscientes de lo que puede implicar para nuestro bolsillo.

Para empezar, los créditos rápidos suelen concederse por importes más reducidos que los préstamos personales. Mientras que los primeros pueden solicitarse por internet o teléfono y tienen un plazo de respuesta muy corto, los segundos conllevan más burocracia y puede demorarse su concesión hasta en varias semanas. Es evidente que la rapidez es una de las mayores diferencias entre ambos tipos de préstamos.

Otro elemento importante es la información que deberás facilitar a la entidad de crédito. En los préstamos rápidos suelen pedirse menos detalles sobre tus ingresos y tampoco es relevante la finalidad para la que uses tu crédito. Por tanto, los requisitos para su concesión son muchos menos que en los préstamos tradicionales. En estos últimos normalmente se nos pedirá mayor justificación de nuestros ingresos y finalidad del dinero.

En algunos créditos rápidos, estar en la lista de morosos no es un problema. Aunque no es generalizado, en ocasiones se pueden conceder aunque estemos en dicha lista. Esto es impensable en entidades tradicionales donde se hace una minuciosa calificación del riesgo del cliente, especialmente desde la crisis financiera que afectó a muchos bancos. Además, hay que añadir que la documentación y requisitos solicitados por una entidad bancaria tradicional son muy superiores a los que se requieren en los créditos rápidos.

En cuanto al precio, los intereses suelen ser más bajos en los préstamos personales. El precio del crédito tiene que ver con el riesgo que asume la entidad que lo concede. En consecuencia, las empresas que conceden préstamos rápidos asumen un mayor riesgo y por tanto los intereses serán bastante más elevados que los que encontramos en entidades tradicionales.
Un préstamo personal suele solicitarse para cantidades más elevadas y a devolver en más años que los créditos rápidos. Este punto es importante ya que los préstamos rápidos nos ofrecen mayor flexibilidad para configurar cuotas y plazos de devolución que pueden modificarse cuando se requiera.

En general, los créditos rápidos son mucho más adecuados para necesidades urgentes en las que no podemos esperar a largos procedimientos burocráticos y necesitamos mayor flexibilidad y sobre todo rapidez en la concesión. Siempre que podamos planificar nuestras necesidades de financiación con tiempo, será más adecuado un préstamo personal ya que, en términos de intereses, será más barato.

En cualquier caso, ambas opciones deben estudiarse con detalle, especialmente en aquellos aspectos relacionados con las comisiones y gastos adicionales que pueden surgir con motivo de impagos o renegociaciones de deudas. Las diferencias entre ambos préstamos pueden ser muchas y elevar considerablemente el coste de la financiación si no se tienen muy presentes.

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