El futuro de los créditos hipotecarios

Tras la última gran crisis las hipotecas han estado en el ojo del huracán. Tanto que las instituciones reaccionaron…aunque unas más rápido que otras. El pasado 27 de abril la Comisión Europea que llevará a España ante el Tribunal de Justicia de la UE por no haber traspuesto completamente la directiva europea.

El gobierno, todavía está revisando la nueva ley en ciernes cuando el plazo máximo para trasponer la directiva europea pasó en marzo de 2016.

Los objetivos de la directiva europea son claros: favorecer a los consumidores incrementando la competencia. Esto se traducirá en que entidades de otros Estados miembros podrán ofrecer sus servicios en España. De esta forma, los compradores españoles no tendrán que seguir aceptando las condiciones que históricamente estaban imponiendo las entidades en las hipotecas.

Otro de los cambios que llaman la atención es que las entidades no podrás remunerar a sus trabajadores en función del volumen de hipotecas que vendan, sus intereses u otros factores similares. Lo cierto es que hasta ahora, cuando hablamos con un comercial bancario, que supuestamente nos asesora sobre lo que más nos conviene, estamos hablando con un profesional cuyo sueldo depende en gran manera de la cantidad de hipotecas que venda. Sin importar si estas hipotecas son de mala calidad o concedidas a personas que difícilmente podrán devolverlas. De la misma manera, los intereses a los que se concedían las hipotecas también influían en estos profesionales.

Esta situación es especialmente sangrante, porque en muchas ocasiones los profesionales de los bancos gozan de la confianza de sus clientes. Los consumidores depositan su confianza en otra persona para que les ofrezca lo que más le conviene, pero esta persona también necesita conseguir unos objetivos en su empresa y, sin necesidad de que haya una mala intención, puede acabar dando una información sesgada movido por el subconsciente de saber que debe cumplir con dichos objetivos contrarios a los intereses de los clientes.

Con la nueva legislación europea, todas estas prácticas que resultan en un grave conflicto de intereses entre el agente y los clientes, deberían quedar eliminadas.

Pero mientras eso ocurre, desde este blog nos gustaría reflexionar sobre los distintos tipos de financiación. Muchas veces los créditos rápidos son tachados de malas prácticas, pero en este particular suelen ser mucho más transparentes. Por lo general, el usuario introduce sus datos en un simulador y sin contacto con ningún agente sabe las condiciones que va a recibir. De esta manera el procedimiento es automático y objetivo. No hay cambios entre un usuario y otro siempre y cuando ambos tengan las mismas condiciones. Lógicamente hay casos y casos y prestamistas y prestamistas, pero esta es una buena práctica generalizada en la mayoría de entidades de crédito online.

Así que es cierto que es un producto especializado solo recomendable en condiciones muy concretas, pero también es justo decir que es un producto muy transparente con el que los consumidores suelen estar perfectamente informados.