Ley de usura en España y los créditos rápidos

Recientemente amanecimos con la buena noticia de que los políticos iban a discutir sobre una proposición no de ley para limitar los intereses en los créditos rápidos.

Actualmente la Ley de usura española data de 1908. Te la resumimos a continuación.

La ley de usura tiene como objetivo evitar los abusos que los prestamistas puedan acometer debido a la incapacidad, inexperiencia o situación precaria de sus clientes.

Su principal artículo es el primero que declara nulo todo aquél crédito que se considere con un interés más alto de lo razonable y en el que confluye alguna de las circunstancias mencionadas en el párrafo anterior.

Si este fuera el caso, el consumidor tendrá derecho a devolver la cantidad del crédito sin abonar ningún tipo de interés. Y si ya hubiese pagado dichos intereses, tendría derecho a que el prestamista le devolviese toda cantidad pagada que superase el dinero que le habían prestado.

La cuestión más peliaguda aquí es en qué momento un interés pasa de ser alto, a ser demasiado alto. Un tema que por supuesto quedaba para los jueces.

Con la nueva proposición del PP, los políticos españoles deberán acordar un límite racional y objetivo, que debería traer transparencia a este polémico mercado.

Los beneficios de los créditos rápidos para la sociedad son varios:

  1. Evitan la aparición de prestamistas ilegales
  2. Ofrecen crédito a personas que de otra forma siempre serían rechazadas
  3. Son un servicio de dinero urgente que ninguna otra entidad cubre
  4. Han flexibilizado mucho el mercado de la financiación

Por tanto, no se trata de prohibir estos servicios, sino de regularlos para que la contraprestación que tienen que pagar los consumidores que acuden a ellos sea justa.

La forma aconsejada de medir los intereses que se deben pagar es mediante el TAE, es decir el interés anualizado. En otras palabras un TAE del 12% para un préstamo de 100 €, supone devolver 112 € al cabo de un año. Si no se utiliza el TAE cada prestamista podría informar de sus intereses de la forma que considerara conveniente, lo cual vendría marcado por el marketing. No es lo mismo leer que se pagará un 2% mensual que más de un 24 % TAE. A efectos de información financiera, el consumidor está acostumbrado a pensar en plazos de un año y, por eso, actualmente si se trabaja en el negocio de la financiación es obligatorio informar del TAE.

Mientras que un préstamo de un banco a un año suele estar entre el 7 y el 15% TAE. Los créditos rápidos pueden tener un TAE que supere el 3000 o incluso el 4000%.

Proporcionalmente es una barbaridad, pero al ser cantidades pequeñas las que se manejan, para el consumidor pueden suponer 30, 40 o 100 €.

Sin embargo, el consumidor no debe centrarse en la cantidad bruta que va a pagar, sino en la cantidad que paga en relación con la que le prestan. No es lo mismo pagar 30 € de interés por un préstamo de 3000 € que por uno de 1000 o uno de 300.

Con la regulación que va a complementar la ley de usura, se dará un paso importante para que el mercado de financiación sea más transparente y justo.